Hoy he decidido moverme cautelosamente entre la hierba mala y las margaritas franganciosas.
Los días se desarrollan ante mi mirada de manera confusa, hay mañanas de grises despertares que poco a poco van tomando el color del verano en invierno, hay mañanas de soles potentes y emociones mas apegadas al otoño.
Todo está envuelto en mis reacciones exageradas, una tarde de pasión, con mini chewing gums, el partido Uruguay - Ghana, besos radiantes con un mini vestido negro para después ser completado todo con la voz de Demian Rice, todo está envuelto en mis reacciones exageradas, lo he dicho y no es mentira, si es verdad. Y es increíble como una lagrima mirando a la pared puede hacer explotar (para mal, no para bien) el aura rosa.
Uruguay ganó, pero yo perdí, perdí millones de milésimas de segundos y gane culpa, maldita culpabilidad, gané deseos de querer agarrarme a abofetadas y aunque no lo hice físicamente, mentalmente me revolqué a golpes y apuñaladas.
Pero la verdad verdadera (valga la redundancia) es que todo tiene un motivo, las lágrimas no habían caído en vano esa tarde, una cosa lleva a la otra dicen y cuando lo dicen no mienten, las lágrimas me forzaron a pensar, renegar, odiarme, discutir con mi yo interno, las lágrimas me forzaron a arrastrarme en un análisis de hechos y pensamientos.
Unos dicen si, otros dicen no y algunos dicen talvez. Hoy he decidido moverme cautelosamente entre la hierba mala y las margaritas franganciosas.
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