son siluetas de acero que se manejan solas
con sus brillos de neón se mastican el cielo
y los besos de la niebla forman ríos que se van
ríos que huyen y no vuelven jamás
vértigo en mi sangre con indigna resistencia
tengo los zapatos de la placida muerte
y la calma que no calla es la calma que hiere
que hiere y destroza las entrañas de la paz
ceremonias a mis pies para poder desvanecer
con los brillos de la noche se mastica la luna
y las caricias de del humo forman piedras que golpean
piedras que lastiman y que no vuelven jamás
paranoia en mi piel con bestial acoso
tengo los guantes de la ignorada mentira
y el deseo que no muere es el deseo que insiste
que insiste y muere
que muere y te mata.

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